LA MENTE ORIGINAL

Shodo Harada Roshi

En el Budismo, es común decir que la Mente Original de los humanos, aquella Mente que tenemos al nacer, es como un espejo claro; pura y despejada, sin figura, forma o color, con nada en ella en los absoluto. Si algo se presenta ante ella, el espejo lo refleja con exactitud, pero el propio espejo en sí no da nacimiento a nada. Si aquello que es reflejado se va, su imagen desaparece, pero el espejo en sí mismo no pierde nada. Dentro del espejo no hay nacimiento, no hay muerte. No importa cuál sucio aquello que se refleje pueda ser, el espejo no se ensucia, ni se vuelve más hermoso porque algo hermoso se refleje en él. Solo por el hecho de que cosas adicionales se reflejen en él, no significa que incremente el propio espejo, tampoco disminuye cuando pocos objetos son reflejados. Un espejo no aumenta ni disminuye.

La  Naturaleza original y Pura de los humanos es solo eso. Sin figura, forma, o color; sin nacimiento y sin muerte; no esta limpia ni sucia; no aumenta ni disminuye; no es joven ni vieja; Inteligente o estúpida; ni rica ni pobre. No hay palabras, no hay posibles explicaciones ni descripciones que puedan aplicarse aquí, simplemente un espejo puro - como base.

Esta es la cualidad de la verdad de los humanos; esta es una experiencia actual. Desde nuestro Zazen (meditación sentados), corta todo Nen (instantes mentales), adéntrate completamente al origen de esos Nen- adéntrate más, más y más hasta alcanzar el lugar donde el carácter humano se ha despejado completamente. En el momento en el que el punto de origen es alcanzado, este estado de Mente puede ser tocado.

Este carácter humano despejado, el cual es como un espejo, puede aceptar y recibir cualquier cosa, pero nada de lo que se refleje se puede atorar a este espejo. Por lo contrario, él refleja todo exactamente como es, manteniéndose intocable en sí mismo. Este espejo- como la mente carece de sentido de "esto soy yo" o "ese es él, no yo." Carece de dualismo; no hace distinciones de ese tipo.  En esa verdadera base, no existe diferenciación entre uno mismo y los demás. El mundo que se refleja en -que se refleja por- ese espejo, no es uno de "yo" y "otros"; no tiene una separación como esa, sino que acepta todo como un todo unificado. Desde el origen existe únicamente un solo mundo, sin división del "mi" mundo y "tu" mundo.

El entender esto como un hecho actual con tu propia experiencia, es la sabiduría del Buda. De ahí surge el funcionamiento de la Mente humana que naturalmente siente el dolor ajeno como propio, siente la alegría de otros como su alegría. Una Mente cálida y que todo lo abarca, naturalmente surge de esta experiencia y sabiduría. Eso es a lo que llamamos la compasión del Buda.

 

Si podemos reconocer el punto de origen de nuestro carácter humano, entonces naturalmente todo lo del mundo se convierte en Uno. Sin divisiones,  todo es encontrado como un Todo unificado, un magnífico, expansivo y enorme mundo unificado. Aquí es donde trabaja la sabiduría y la alegría humana, sufrimiento y tristeza se vuelven nuestra alegría, sufrimiento y tristeza. Esta no es la alegría de alguien más; esta es la alegría de uno mismo también. Así es como una Mente cálida y que todo lo abarca, naturalmente se revela y sirve como el origen de nuestra acción. En pocas palabras, esto es lo a lo que el Buda se refería cuando dijo, "Busca La Luz dentro de ti mismo."