EL ZAZEN DEL MAESTRO VERDADERO

Por: Shodo Harada Roshi

 

En este momento, muchos sienten que el mundo se esta moviendo en una forma tal, que  ya es imposible poder influenciarlo. En la mente de cada persona hay inseguridad, e inestabilidad; nuestras mentes se van volviendo cada vez más pesadas. Hoy en día, las personas carecen de un líder en quien confiar que los pueda dirigir al camino de la paz.

Las personas que practican zazen están influenciadas por las enseñanzas del Buda y no deben caer en este tipo de inseguridad. Como dijo el Maestro Rinzai: 

 

“En este bulto de sangre y tejidos existe una verdadera persona que no conoce de rangos y que siempre se encuentra entrando y saliendo. Si todavía no lo has visto, ¡¡ahora es cuando!!”

 

Todos tenemos este cuerpo que sangra, en donde vivimos desde el amanecer hasta el atardecer. La persona que no tiene rango vive en el centro del cuerpo, pero no es el cuerpo ni tampoco está apegado este.  Existen seres que no se encuentran atrapados en los valores usuales de la sociedad como son la fama, la riqueza y el conocimiento. Por otro lado, son capaces de ir mas allá del cuerpo físico y de las ideas ordinarias de estar saludable o no saludable, o de ser rico o pobre. El cuerpo físico cobra vida gracias a esa raíz de nuestra conciencia, y esta raíz no depende de nuestro cuerpo físico.

Esa conciencia que es capaz de utilizar al cuerpo con abundancia y logra entrar y salir de él, es lo que se llama el Maestro verdadero.

 

Todos nos confundimos y nos sacudimos de un lado a otro por las cosas del mundo, dejando de lado al maestro verdadero. Hay muchos que ni siquiera lo han conocido una sola vez, sin embargo, todos somos capaces de conocerlo y manifestarlo. Siempre se encuentra entrando y saliendo del cuerpo. Cuando sale y vemos una flor,  entonces nosotros somos esa flor. Cuando escuchamos la canción de un pájaro, entonces nos convertimos en ave cantora. Y cuando vamos hacia adentro, entonces nos da hambre, sueño, calor o frio. Hay un maestro verdadero que funciona de esta manera en cada uno de nosotros.

 

Vemos un río y estamos fluyendo sin pausa. Vemos el cielo lleno de estrellas y nos convertimos en todo ello. Nos involucramos en el sufrimiento y en la miseria del mundo. No obstante, en el centro de esta capacidad esta ese ser que no conoce de rangos ni de adjetivos.

Para saber esto, tenemos que experimentarlo directamente. Nos sentamos a meditar y trabajamos en esto con mucha creatividad-  ¿Qué no es esta nuestra verdad? Esta mente en nada difiere de la mente del Buda o de Daruma, o de todos los seres iluminados. El gran maestro Rinzai esta animándonos y llenándonos de energía para continuar. 

Durante la dinastía Tang, China se encontraba en una terrible crisis con una guerra civil tras otra. En aquel tiempo, el Maestro Zuigan continuaba practicando y sentando Zazen. Se hacia la siguiente pregunta:

-Maestro Verdadero?

-Sí!

-Estas despierto?

-Sí!

-No te dejes engañar por las personas!

-Sí! Sí!     

 

Se daba a el mismo este koan o acertijo para probar su estado de mente en el presente una y otra vez. Desde afuera esto puede parecer tonto pero desde el interior, cuando no nos estamos haciendo tontos a nosotros mismos, entonces hay mucho que aprender del maestro Zuigan.

!Verdadero Maestro! Mientras no sepamos en donde esta ese verdadero maestro entonces somos el esclavo. La pregunta:  ¿Estas despierto? Tiene que ser contestada por un Sí inmediato. Este es el tipo de Zazen que todos debemos sentar.  El ojo del universo entero debe estar completamente abierto. Solo cuando veamos y escuchemos con el ojo y el oído del universo podemos conocer la verdad. Si siempre estamos siendo empujados y jalados por las circunstancias, entonces siempre habrá confusión. Si solo somos capaces de observar los fenómenos y nos atrapamos con la idea de lo bueno y lo malo, entonces nos hacemos tontos sobre lo que es realmente la realidad. ¿Estas despierto? !No te dejes engañar por las personas!

Por favor, todos ustedes que están sentando Zazen, hoy, no sean jaloneados por todos los eventos del mundo. No debemos estar confundidos y desbalanceados, debemos ser capaces de ver al mundo, escuchar claramente y tocar directamente a la realidad. Trabajando activamente en el mundo, viendo con claridad qué es lo que se debe hacer, con valentía y coraje, ser capaces de ir hacia delante haciendo un constante esfuerzo.

Cada persona tiene esta verdad desde el nacimiento. Tenemos que manifestar esta verdad y darle vida cada día con nuestro Zazen y nuestro diligente esfuerzo. Por favor cultiva esta fe con vasta energía y potencial de traerle paz profunda a todas las personas que te rodean. Haz este tipo de Zazen.

 

 

 

 

LA FORTALEZA DEL BAMBÚ

 

No hace falta ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas

!Crece, maldita seas!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla. la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo aó, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece !Más de 30 metros! ¿Tardó solo seis semanas en crecer?

No, la verdad es que tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxitos es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

 

En esos momento (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que, en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando. Quienes no se dan pro vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple ue les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. Tiempo...

Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos... Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... Nosotros mismos hacemos cosas apuradas, no se sabe bien por qué, Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...

¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... Quizás solo estés echando raíces...