Introducción a la Caligrafía tradicional de Shodo

Por muchos años, Shodo Harada Roshi ha practicado el arte de la Caligrafía. Utilizando pinceladas acentuadas, nítidas y llenas de frescura, logra reflejar su manera de relacionarse con el Universo. Su trabajo es alegre, vigoroso y misterioso a la vez.

La Caligrafía tiene una larga y profunda historia en Japón como forma artística y como herramienta de entrenamiento Zen. Es una forma artística muy adecuada al Zen, por su énfasis en la expresión inmediata, espontánea y decidida.

Los ideogramas Chinos, que comprenden la palabra escrita del japonés, se escriben con tinta negra en papel blanco o seda, en ocasiones en forma de pergamino. Las frases en los pergaminos representan dichos y poemas provenientes de la Sabiduría Zen y de la literatura japonesa. Las Caligrafías tradicionalmente son colgadas en los templos, casas de té y casas privadas.

 

 

Shodo, el arte de la Caligrafía japonesa

Aunque Shodo es el arte de la Caligrafía japonesa, el Shodo es más bien el arte de coordinar la mente, el cuerpo y el pincel. En la Caligrafía japonesa, los caracteres chinos que comprenden el lenguaje escrito de Japón son escritos con tinta negra en papel o seda, usualmente en forma de pergaminos. Líneas fluidas crean estas letras a través de series de presiónbarrido y arrastre con el pincel. Una vez iniciado el movimiento, la Caligrafía es creada en un solo momento. No hay oportunidad de borrar, acomodar, rellenar o corregir líneas. Cada papel tiene una sola oportunidad de convertirse en Caligrafía terminada; por lo tanto, la creación debe comenzar con una mente quieta y ser ejecutada con una seguridad total.

Entrenarse en el arte de la Caligrafía incluye: la práctica de la preparación de tinta, la técnica de pincelada, la construcción y forma de letras, y el posicionamiento y espaciado de los caracteres en el papel. Aún así, la facilidad técnica no es la principal medida del gran arte de Caligrafía. El trabajo de los Maestros calígrafos está imbuido de espíritu, energía vital (Ki) y expresión directa de mente y energía. Estas cualidades son perceptibles en la fuerza y la fluidez de las líneas y los ideogramas creados. También es visible, hasta en un nivel microscópico, en la alineación de las partículas de tinta (bokhi) de cada pincelada.

Caligrafía (Shodo) y Zen

La línea en Caligrafía es una huella permanente de la mente que la produjo. La cualidad de la línea refleja la mente del artista en el momento de ejercer la pincelada. No puede ser de ninguna otra manera, Harada Roshi dice al respecto:

El Calígrafo se vuelve uno con el pincel en el momento de ejecutar cada línea. Omori Sogen, un Maestro Zen del siglo XX, lo describe así: "Para que una línea este apropiadamente compuesta, la mente tiene que estar compuesta. El énfasis esta en enfocar toda nuestra atención en el acto de escribir. El calígrafo Zen Teratama Katsuo comenta: lo que más importa sobre todas las cosas es el uso total de mente y cuerpo en el "aquí y el ahora".

El problema no es cómo "escribir hermosamente" sino "cómo despertar a través de la escritura". Comprendiendo lo que está en el aquí y ahora: que es diferente de lo que ha sido o de lo que será en el futuro. De lo que se espera, se teme, o se desea: esa es la tarea de Shodo.

El momento presente contiene todo lo que es, aún cuando es huidizo e imposible de asir. El trazo dejado por la tinta en el pincel en el momento de la creación, es una impresión mental de la mente que lo produjo en un instante.

El calígrafo profesional Gochiku lo expresa de este modo: la habilidad técnica viene de entrenamiento con un pincel, mientras que el corazón de la obra viene del entrenamiento de la mente. Como la alineación de la mente es fruto de la meditación Zen, el eslabón que une al Shodo y al Zen es muy fuerte. De hecho, hay un término específico: zenga, para denotar la Caligrafía budista Zen. En la Caligrafía zenga, las reglas estéticas estrictas que gobiernan la Caligrafía no budista son descartadas. El mensaje que expresa el estado de mente de liberación es lo que es de primordial importancia. A menudo, palabras e imágenes se combinan en una sola pieza.

Todos los artistas Zen y la meditación Zen tienen la intención de enfocar la atención al momento presente. A través de la práctica y maestría de la meditación Zen, la mente se vacía de pensamientos y preocupaciones exteriores; las ataduras del apego son descartadas.

Cuando no somos jalados por nuestros pensamientos o emociones, o cuando no estamos atrapados por nuestras ataduras, nuestra perspectiva se ensancha mucho más lejos de nuestras preocupaciones personales y nuestra capacidad de respuesta es mucho mayor. La expresión en papel se vuelve espontánea y sin titubeos. Harada Roshi enfatiza que "la manera esencial de ser y la manera verdadera de ver", nos permite la expresión libre y armoniosa en las artes, incluyendo la Caligrafía, la ceremonia de té, Ikebana (arreglo floral japonés), Kyudo (arquería) o Kendo (espada).

La inmediata y directa expresión solo puede ser alcanzada cuando el ego se filtra y las ideas de uno mismo desaparecen, cuando nos volvemos uno con el Universo entero.

De esta manera las prácticas de meditación Zen y de Caligrafía japonesa se complementan mutuamente. Muchos Maestros de Zen se han vuelto calígrafos expertos. Algunos como Omori Sogen, usan el Shodo como una forma de practicar Zen, otros utilizan las Caligrafias como un método de enseñanza y un eslabón a la historia de la Sabiduría Zen.

Hakuin Zenji, un Maestro Zen de la escuela Rinzai del siglo XVIII, era de gran profundidad y energía. Es probablemente el calígrafo Zen y artista de Zenga más famoso. Dejó un gran número de Caligrafías, muchas en donde se combinan letras e imágenes en la misma obra, y hasta usando letras enlizadas que denotan imágenes. Harada Roshi nos dice sobre Hakuin que su Caligrafía es verdaderamente una extensión de su voto poderoso de liberar a todos los seres. Él quería pasar este mensaje y utilizó sus letras para tocar al mayor número de personas que pudo.

Caligrafía, contenido y contexto

Las frases en los pergaminos de caligrafía más frecuentemente representan dichos familiares, poemas, o Koans de la sabiduría Zen o de la literatura japonesa. Frecuentemente las frases reflejan imágenes de la naturaleza en sus estaciones y su relación metafórica con estados de mente. Otras imágenes frecuentes en los pergaminos incluyen paisajes naturales y símbolos comunes al Zen como los esos (círculos), varas de corrección, e imágenes de Bodhidarma, el patriarca fundador del Zen.

Los Koans son acertijos o problemas paradójicos tomados de comentarios y conversaciones de Maestros Zen antiguos, que han sido catalogados y mantenido vivos a través de los siglos. En la tradición Rinzai, se les pide a los estudiantes de Zen meditar en un Koan de la mañana a la noche y de la noche a la mañana, hasta que se vuelvan uno con él. La "solución" no esta en la comprensión intelectual del problema sino en la experiencia directa con la verdad.

Escribir Koans en Caligrafía a veces se hace como una meditación: una manera de conectar cuerpo, mente y espíritu en las palabras, imágenes y sensaciones del Koan. Cuando el estudiante se acerca al papel con "no mente" (mushin) y se vuelve uno con el pincel y con el ideograma y el Koan, la "respuesta"al Koan puede ser revelada. Simultáneamente una poderosa Caligrafía es producida. Las cualidades de fluidez, firmeza y vigor se ven en las líneas, y las cualidades espaciales y de equilibrio son evidentes en los ideogramas sobre el papel. Hay una unión entre el Ser y el Koan. Es la manifestación de unidad que esta en el corazón del Zen.

Así como el estudio del Koan es una herramienta de meditación, otra es estar en la presencia de la naturaleza y de todo lo que nos rodea. Frases y poemas que se concentran en observaciones de la naturaleza y la verdad, dirigen la atención del calígrafo y su audiencia al mundo natural y al presente instante en él. Aún más, estas Caligrafías rinden homenaje a la sabiduría de los poetas antiguos al convertirse en el objeto de estar aquí y ahora con la tinta, el pincel y el lápiz.